Fundamental para el responsable de este blog (en estos momentos de dudas artístico-existenciales por los que atraviesa: tanto Alianza como el grupo Randolph House Mondadori le acaban de rechazar la publicación de su último manuscrito) saber que se le lee por ahí afuera. Agradeciéndoles sus inestimables ayuda y apoyo a sus habituales compañeros de tertulia cibernética: "d. m", "cris", "vanbrugh" y "lansky", el cuerpo le pide ahora de manera apremiante -y me imagino que ellas y ellos van a poder comprenderlo perfectamente- saber si hay alguien más ahí afuera por esos casi infinitos mundos virtuales, lejanísimos, que siga con una cierta asiduidad los avatares del “Clavadista Solitario”. Constituyen, pues, estas palabras una llamada a quienes quiera que sean los que a veces se detenienen a leer este blog para que se animen a dejar constancia escrita de su paso por el mismo. No debe olvidar nadie que los que escribimos lo hacemos siempre para los demás, aunque a algunos les haya podido -o les pueda- dar pudor reconocerlo o apetezcan, por las razones que sea, confortarse con los andrajos de la soberbia y la autocomplacencia.



Y sé -lo sé- que como el mayor Tom del "Space Oddity", de David Bowie, me expongo a que esa conexión que intento, en la práctica no exista o se haya cortado ya, me arriesgo a que este mensaje que ahora envio se pierda mansamente por los confines incoloros, sedantes, del espacio; pero sabed que, si tal ocurre, el clavadista seguirá flotando sobre la luna.... -unos miles de kilómetros, más abajo, el color azul añil de la tierra- rodeado, pendiendo todos ellos de nuestra nave espacial gracias a la ingravidad de la atmósfera y las sujecciones de sus sondas, de unas cuantas personas que sonrien: dm, cris, vanbrugh, lansky. Sus amigos.


Intentaré que el nuevo post sea un poco más alegre. ¡Disfrutad todas y todos a tope de la vida! ¡Merece la pena!.